La
apendicitis aguda se debe a la infección bacteriana del apéndice
vermiforme. La obstrucción intraluminal por un fecalito,
la hiperplasia linfoidea y, raramente, los parásitos o incluso
un tumor carcinoide o de ciego son factores contribuyentes. Sin
embargo, la ulceración de la mucosa con invasión bacteriana
pero sin obstrucción concominante puede simular una apendicitis.
El trastorno es más frecuente en la adolescencia y adultos
jóvenes con una incidencia máxima entre los 15 y los
24 años, y es también una causa frecuente de cirugía
intra abdominal en lactantes y niños.
La mayoría de los trastornos clínicos de las vías
biliares extrahepáticas guardan relación con alteraciones
de la vesícula biliar, las cuales son más frecuentes
en las mujeres y en ciertos grupos étnicos concretos (Ejemplo
en los indios de América del Norte). La incidencia de las
enfermedades de la vesícula biliar aumenta con la edad (en
EE.UU., el 20% de las personas > 65 años presentan cálculos
biliares, y cada año son operados más de 500,000 enfermos
por colecistectomía), entre los factores que aumentan la
posibilidad de presentar una litiasis biliar, destacan la obesidad,
las dietas occidentales y los antecedentes familiares de litiasis.
La inflamación produce edema e isquemia en todas las capas
del apéndice y puede progresar hacia la gangrena (Muerte
de tejido) y la perforación, causando peritonitis (Infección
del peritoneo).
Se observa la presencia de leucocitos polimorfonucleares y, posiblemente,
de microabcesos (Pus) en la luz y la pared del apéndice.
Pueden adherirse asas intestinales, epiplón o peritoneo parietal
y formarse un absceso, ya sea en el lugar en que se encuentra el
apéndice o bien otro punto de la cavidad peritoneal. La perforación
puede aparecer precozmente en el curso de la enfermedad (en un plazo
de 24 a 48 horas) y producir una peritonitis localizada o generalizada.
Posteriormente pueden aparecer abscesos en áreas de la cavidad
peritoneal situadas a distancia del apéndice (p. ejemplo,
la pelvis, debajo del diafragma, y en el lado izquierdo de la cavidad
abdominal). Una flora mixta dominada por anaerobios y bacilos gramnegativos
es la responsable de la infección.
Signos y sintomas:
De forma característica
el dolor se inicia en la parte central del epigastrio y se desplaza
al cuadrante inferior derecho en donde tiene una carácter
persistente, constante y bien localizado, y se acentúa con
el movimiento, la respiración profunda, la tos y el estornudo.
Las nauseas y los vómitos son frecuentes, pero su presencia
no es constante, el estreñimiento de inicio reciente es característico,
y puede o no haber evacuación de gases. Algunos pacientes
tienen diarrea, pero es más probable que su presencia sea
un signo de enteritis regional o vírica, puede haber fiebre
moderada (Hasta 39 ºC), que aparece después de otros
signos y ligera leucocitosis.
Cuando
el apéndice esta en posición normal se aprecia dolor
a la palpación y defensa en el cuadrante inferior derecho,
típicamente en el punto de McBurney (a 1/3 de la distancia
entre la espina ilíaca anterosuperior y el ombligo). El dolor
a la palpación puede estar localizado en un punto concreto
que puede señalarse con un dedo. El dolor al rebote en cualquier
parte del abdomen indica inflamación peritoneal. El signo
del Psoas (dolor a la hiperextensión pasiva de la pierna)
sugiere claramente una apendicitis.
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