Es
la presencia de cálculos en la vesícula biliar (Colélitiasis)
o en los conductos biliares (colédocolitiasis).
La mayoría de los trastornos clínicos de las vías
biliares extrahepáticas guardan relación con alteraciones
de la vesícula biliar, las cuales son más frecuentes
en las mujeres y en ciertos grupos étnicos concretos (Ejemplo
en los indios de América del Norte). La incidencia de las
enfermedades de la vesícula biliar aumenta con la edad (en
EE.UU., el 20% de las personas > 65 años presentan cálculos
biliares, y cada año son operados más de 500,000 enfermos
por colecistectomía), entre los factores que aumentan la
posibilidad de presentar una litiasis biliar, destacan la obesidad,
las dietas occidentales y los antecedentes familiares de litiasis.
El colesterol, principal componente de la mayoría de los
cálculos biliares, es altamente insoluble en agua. Al incorporarse
en micelas, experimenta una enorme solubilización y, por
lo tanto, se excreta por la bilis. Las micelas de sales biliares
son agregados de sales biliares en los que las zonas hidrosolubles
(iónicas) de la molécula están orientadas hacia
fuera, hacia la solución acuosa mientras que loas zonas no
hidrosolubles (no polares), formadas por núcleos esteroides,
están orientadas hacia adentro. En el interior de estas micelas
esferoides el colesterol es soluble; la capacidad transportadora
de colesterol de las micelas es reforzada por la adición
de lecitina, un fosfolípido polar.
Signos
y síntomas:
La
mayoría de los enfermos permanecen asintomáticos durantes
largos periodos de tiempo y, a menudo incluso durante toda la vida.
Los cálculos pueden pasar el conducto cístico provocando,
o no, síntomas obstructivos. Así, mientras una obstrucción
transitorio del conducto cístico produce un dolor de carácter
cólico, habitualmente una obstrucción persistente
causando fenómenos inflamatorios y colescitis aguda.
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