Habitualmente
la etiología se desconoce, pero una hernia hiatal puede ser
una anomalía congénita o secundaria a un traumatismo.
En la hernia por deslizamiento, la unión gastroesofágica
y una parte del estómago están por encima del diafragma.
Una cara del estómago herniado está revestida de peritoneo.
En la hernia hiatal paraesofágica, la unión gastroesofágica
está en su posición normal, pero una parte del estómago
se haya adyacente al esófago.
Los
síntomas, de la hernia hiatal por deslizamiento es frecuente
y puede observarse por radiología en más del 40% de
la población. La mayoría de los pacientes son asintomáticos.
Aunque en algunos casos existe reflujo gastroesofágico, es
dudoso que la hernia sea su causa, puesto que también puede
hallarse reflujo en pacientes sin hernia demostrable radiográficamente.
También puede haber dolor torácico sin reflujo gastroesofágico.
La hernia hiatal paraesofágica suele ser asintomática,
pero a diferencia de la hernia por deslizamiento, puede sufrir incarceración
y estrangulación. En cualquier tipo de hernia puede haber
una hemorragia GI oculta o masiva.
El diagnóstico,
en general, la radiología pone de manifiesto fácilmente
las hernias hiatales. Para detectar una hernia por deslizamiento
pueden ser necesarias maniobras enérgicas de aplicación
de compresiones abdominales.
El
tratamiento de la hernia hiatal por deslizamiento no suele requerir
tratamiento específico, pero todo reflujo gastroesofágico
asociado debe ser tratado antes, la hernia paraesofágica
debe reducirse quirúrgicamente debido al riesgo de estrangulación.
Reflujo
Gastroesofágico:
La presencia
de reflujo gastroesofágico indica incompetencia del esfínter
esofágico inferior. Otros factores que contribuyen a la aparición
de esofagitis son la naturaleza cáustica del material regurgitado,
la incapacidad de eliminarlo del esófago, el volumen del
contenido gástrico y las funciones protectoras de la mucosa
local. Los factores que contribuyen a incrementar la competencia
de la unión gastroesofágica son la presión
intrínseca del esfínter, el ángulo de la unión
cardioesofágica, la acción del diafragma y, en posición
ortostática, la gravedad. La incompetencia gastroesofágica
se atribuía antes solo a hernia hiatal por deslizamiento,
pero datos recientes indican que la causa es una incompetencia del
esfínter esofágico inferior.
La
pirosis (Ardor de tracto esofágico “Quemadura”)
con regurgitación del contenido gástrico a la boca,
o sin ella, es el síntoma prominente. Las complicaciones
del reflujo gastroesofágico son esofagitis, estenosis esofágica
péptica, ulcera gástrica y metaplasma de Barrett.
La esofagitis puede causar odinofagia y posiblemente hemorragias
masivas, aunque en general limitadas. La estenosis péptica
produce una disfagia (Dificultad para tragar) gradualmente progresiva
para los alimentos sólidos. Las úlceras esofágicas
pépticas causan el mismo tipo de dolor que las úlceras
gástricas o duodenales, pero generalmente se localizan en
la región xifoidea o retroesternal alta. Cicatrizan lentamente,
tienden a recidivar y en general dejan una estenosis tras la cicatrización.
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